
Mantener a tus pollos calientes sin tener que levantarte del sofá
Seamos sinceros: salir al gallinero en medio de una mañana fría de enero es lo peor de tener aves. Hace frío, está húmedo, y generalmente uno solo espera que sus pollos no tiemblen de frío.
Por eso hemos creado calefactores infrarrojos a prueba de agua. La mayoría de los calefactores intentan calentar el aire, pero en un gallinero con corrientes de aire, ese calor simplemente se pierde. Los nuestros funcionan de forma diferente: emiten calor directamente sobre los pollos y el suelo. Es como estar bajo la luz del sol en un día de invierno. Y como son a prueba de agua, no hay riesgo de que la humedad cause algún problema.
Hacerlo “inteligente”
Aquí es donde las cosas se vuelven interesantes. En realidad, puedes conectar estos calefactores a tu sistema domótico inteligente. En lugar de tener que caminar por el barro para encenderlos, puedes usar un relé Wi-Fi o Zigbee. Básicamente, conectas el calefactor a un interruptor inteligente o a un controlador IoT. Así, puedes encenderlos desde tu teléfono o programar un temporizador mientras te tomas tu café de la mañana.
Lo mejor de todo es que es instantáneo. No hay necesidad de esperar a que el calefactor se caliente poco a poco. En cuanto lo enciendes, ya hay calor.
Algunas cosas a tener en cuenta
Antes de comprar los equipos, debes verificar las especificaciones técnicas. Es una tarea aburrida, pero es crucial para evitar que tu casa se queme.
Los calefactores consumen mucha energía. Si tienes un calefactor de 1500W conectado a una línea de 110V, consumirá unos 12.7 amperios. Si lo conectas a un enchufe inteligente de solo 10 amperios, este se dañará. Siempre asegúrate de que tu interruptor pueda manejar más energía de la que realmente consume el calefactor.
También te sugiero adquirir un sensor de temperatura externo. Puedes configurarlo para que el calefactor se active automáticamente cuando la temperatura alcance los 5°C. Así, no tendrás que preocuparte por nada.
La realidad
Usamos carcasas a prueba de agua y sellamos todas las conexiones para evitar que entre agua. Pero la tecnología no es perfecta. El Wi-Fi puede fallar, los routers pueden reiniciarse. Si tu conexión a Internet falla y dependes únicamente de una aplicación, tus pollos se enfriarán. Por eso siempre incluimos un interruptor físico como respaldo. Es una solución sencilla: si la tecnología falla, simplemente sales afuera, enciendes el interruptor y todo vuelve a la normalidad. Muy simple.